BIOGRAFÍAS DE DIEGO THOMPSON Y JOSEPH LANCASTER
BIOGRAFIA DE JOSEPH LANCASTER
Joseph
Lancaster este ciudadano inglés nació el 25 de noviembre de 1778 en Londres
y falleció el 24 de octubre de 1838 en nueva york. A Lancaster le tocó vivir en la Inglaterra en vías de industrialización, en donde
había una fuerte masa inculta y sin posibilidad alguna de alcanzar algún tipo mínimo
de educación. El padre de Lancaster era un artesano que nunca logró tener una
situación económica estable,
lo que impulsó al hijo a interesarse por la educación como una forma de
obtener un mejor lugar en la lucha por la vida.
A los 19 años, el 1 de enero de 1778, abre en Londres una escuela para
niños desvalidos, en el barrio southwark, el más pobre de la ciudad y anuncia
que enseñará a leer, a contar y a escribir por la mitad del precio que cobraban
las otras escuelas.
Pero ni aun así tuvo suficientes alumnos como
para solventar los gastos. Decidió bajar los costos eliminando los insumos más
onerosos: cambió el papel por arena; las plumas por los dedos de los alumnos o
simplemente con un palito ellos escribían en la mesa de arena; sustituye a
varios maestros por uno solo, empleando a alumnos monitores. En 1800 el método daba que
hablar en todo Londres y Lancaster decide hablar con los notables de Londres a
fin de obtener ayuda y poder dar enseñanza gratuita a los pobres. El joven
educador logra atraer la atención de dos benefactores de la nobleza, lord
sommerville y del duque de Bedford, quienes apoyan económicamente a una
naciente sociedad para la educación de los niños pobres.
Lancaster
era miembro de la sociedad de amigos, nombre original de los
cuáqueros, una secta o grupo protestante. Hacemos presente al lector que
en el siglo xviii la educación inglesa consistía en instituciones privadas de
larga data que atendían a los más privilegiados, a los que se daba una educación
de alta calidad. Algunos ciudadanos privados ofrecían también cursos para
los alumnos que pudiesen pagar. Sin embargo, la educación primaria estatal era
deprimente en medios y recursos. Dejó
pocas obras, entre las cuales se encuentran the british system of
education (1812) y epitome of the chief events and
transactions of my own life (1833).
Y ambas permiten al lector conocer la educación como era en su época y
comprender entonces la enorme tarea que enfrentó este educador.
Lancaster
funda una escuela en el barrio southwark, allí echa las bases de su método, que
consistía en que los alumnos más aventajados enseñaran a sus compañeros. Como
premio o estímulos para esos monitores, se encontraban en la sala algunos
juguetes que podrían ganar con su labor de ayuda. Aun cuando parezca increíble,
en esa escuela se educaron simultáneamente hasta 1000 niños pobres,
multiplicando muchas veces el alcance de los pocos maestros que trabajaban en
la escuela. Una particularidad es que Lancaster era un hombre de ideas amplias
y aceptaba alumnos de cualquier religión. Una asociación benéfica, la british and foreing society le apoyó económicamente y así se
fundaron 95 escuelas que atendían a más de 30 mil alumnos.
En
1801, Lancaster ya había configurado totalmente su método, el que constituía un
sistema en marcha, con resultados probados. Lamentablemente, el éxito abandonó
a Lancaster cuando pretendió llevar el método, que tanta fama le había dado, a
la educación secundaria y fracasó, lo que le obligó a la quiebra. Lancaster era un hombre dotado de gran energía y constancia, así
como poseía una fe a toda prueba, de modo que sin dejarse llevar por las
lamentaciones, abandona Inglaterra para radicarse en los Estados Unidos en
1818, donde es bien recibido por el gobierno, el cual tenía el mismo problema
que se daba en todos los países de américa: ¿de donde sacar tantos maestros
como requerían las naciones que veían en la educación una forma nueva de
libertad?
El gobierno, entonces, adopta
el método y se crearon escuelas en nueva york, en Boston, filadelfia y se
programa la fundación de muchas más. El congreso de ese país emitió un decreto
para agradecer los servicios del educador inglés.
En 1810 bolívar estuvo en Londres, vio a Joseph
Lancaster y visitó su escuela, prometiendo el envío de dos jóvenes de caracas
para que aprendieran el sistema bajo la tutela directa de su fundador, Bolívar
tenía igual preocupación por la educación que otros próceres de los nacientes
países, por que podemos decir y como demostraremos, que la enseñanza era un
problema común y de extraordinaria importancia para ellos. pasaron largos años,
hasta que el 6 de marzo de 1823 escribe una carta a simón bolívar proponiéndole
implementar su método en Latinoamérica, a lo que el libertador accede,
iniciando una larga amistad basada en el mutuo respeto y en el verdadero
interés por la educación de los países que estaban en pleno proceso de
modelar su estructura republicana.
En
1824, mediante una invitación que se le formulara la municipalidad, Lancaster viajó a
caracas por mediación de bolívar, quien en esa fecha estaba atareado
resolviendo los problemas del Perú. Lancaster observó con gran sorpresa e
interés que en la constitución de 1821 de Colombia se consagraba el
uso en las escuelas del estado del llamado método de enseñanza mutua o
sistema de Lancaster. Este hecho le pareció providencial. No era un desconocido
en Sudamérica y consideró que el destino lo había traído hasta aquí para
enseñar su método en una escala que él mismo no esperaba llegar a ver. Ese
mismo año se fundó la escuela de enseñanza mutua, bajo la
dirección del propio inventor del método.
Ese
año fue provechoso para Lancaster, pues vio impreso el manual
del sistema de enseñanza mutua aplicado a las escuelas primarias de los
niños, escrito para divulgar su pedagogía entre los docentes colombianos
que solicitaban mayor información sobre esa novedad pedagógica. Pero no todos
fueron aplausos para Lancaster. En cuba, uno de los primeros filósofos de la
educación de américa, José de la luz y caballero (1800-1862) se opuso al
método, que imperaba en las escuelas cubanas, porque “consideraba que ese método no atendía a la educación del carácter y el
niño no recibía la influencia del maestro. Luz propone sustituirlo por
el método explicativo, la observación y el experimento”.
La única dificultad seria que
vivió Lancaster en hispano américa se debió a la exigencia de la municipalidad de caracas de incluir en las escuelas
de enseñanza mutua la fe católica, que el pedagogo como buen cuáquero se negó a
cumplir, originándose una confrontación tanto con la iglesia católica como con las autoridades ediliciaslos
cuáqueros constituyen una secta fundada en Inglaterra por Jorge fox
(1624-1691) más o menos en el año 1643, y su fe es simple, se basa en el
pacifismo, la lectura bíblica y la oración en silencio. La historia dice que
cuando fox fue llevado a un tribunal por sus creencias, le habría dicho al juez
“quake”, es decir, tiembla ante la
palabra de Dios.
Entre
las ideas no cumplidas de Lancaster estaba su deseo de crear en Colombia un
jardín botánico, un laboratorio de ciencias físicas y una biblioteca, anexa a
una imprenta para editar textos escolares, pero las penurias del gobierno local
le impidieron concretar sus anhelos, lo que si se hubiese hecho, habría
permitido un enorme avance en la calidad de la enseñanza. Pero la penosa
situación de las arcas fiscales y la desconfianza en la motivación personal de Lancaster
por ser extranjero y el profesar una religión distinta a la católica,
dejaron para más adelante cumplir con esa necesidad cultural y
pedagógica. Toda la fe que había puesto Lancaster en su proyecto
americano se derrumbaba.
Así que cuando bolívar regresó a caracas
en enero de 1827, en lugar de encontrar un sistema educacional en plena marcha,
se encontró con uno que tambaleaba por falta de recursos Lancaster estaba
enfermo y le manifestó a bolívar su deseo de regresar a los estados
unidos, donde podía practicar su fe y continuar con su proyecto. por lo demás
el idioma inglés y su religión le harían más posible exponer y mantener
activos sus proyectos, a diferencia de la
américa hispana, con sus penurias
y veleidades religiosas, políticas y personales. ya había estado muchos años
alejado de su patria y al menos en estados unidos se sentiría más como en casa, la Inglaterra de donde partiera quebrado
económicamente en el año 1824.
DIEGO THOMPSON
1788 - 1854

1788 - 1854
Diego Thompson nació en 1788 en el
puerto de Creetown al suroeste de Escocia. En ese pueblo que vivía del mar, el
joven Diego pensaba mucho en los países de ultramar. Miraba a los soldados
ingleses que pasaban por su pueblo rumbo a Irlanda. Escuchaba a los aduaneros
que relataban su lucha con los contrabandistas franceses. Se fijaba en los
barcos que llevaban emigrantes de esa zona a Nueva York y a Canadá. Su padre
fue director escolar y por muchos años secretario del consistorio de la iglesia
presbiteriana, de manera que creció en un hogar donde había una relación
estrecha entre la educación pública y la Biblia Durante unos años fue copastor
de una Iglesia Bautista en Edimburgo, llegó a Buenos Aires (Argentina) en 1818
en un viaje desde Liverpool que duró tres meses, como representante de la
Sociedad Bíblica Británica y del sistema educacional de Lancaster (1788-1838).
Fue bien acogido por el Gobierno y al
principio incluso por la misma Iglesia Católica Romana. Al mismo tiempo que
fundaba escuelas del tipo lancasteriano, se ocupaba en hacer circular las Sagradas
Escrituras. En julio de 1821 se trasladó a Chile donde fue bien recibido por el
general Bernardo O’Higgings y los ministros del Estado. En julio de 1822
desembarcaba en Callao para establecer escuelas en el Perú. Cuando fue a ver al
general José de San Martín, éste le abrazó y al día siguiente el propio
libertador de América le visitaba particularmente en su humilde estancia. También
fue amigo de Bolívar, Monteagudo y Bernardino Rivadavia. La independencia de
América debe mucho a sus buenos servicios. El día 6 de julio de 1822 un decreto
de la Gaceta ordenaba a los frailes de Santo Tomás ceder a Thompson un gran
convento para utilizarlo como escuela.
Al mismo tiempo vendía la
Biblia. En dos días vendió 500 ejemplares en Lima y dicen que fácilmente habría
podido vender 5.000. También visitó muchas ciudades de Ecuador y Colombia. La
Sociedad Bíblica de Londres le encargó visitar México, lo que hizo en 1827. No
querían dejarle vender sus Biblias por no contener los libros apócrifos, pero
un día —explica— tuvo el gozo de ver 24 mulas cargadas de Biblias dirigirse a
Veracruz. Los obispos empezaron a lanzar edictos contra la venta de Biblias
protestantes que no fueron aplicados hasta que una revolución puso en el poder
al partido clerical en 1830, en vista de lo cual Thompson dejó México. En 1833
lo hallamos en Puerto Rico; en 1837, en Cuba, y así sucesivamente va
recorriendo todas las Antillas. En 1842 intentó de nuevo trabajar en México,
pero hallando dificultades insuperables, se dirigió a España a cuya evangelización
desde Gibraltar dedicó el resto de su vida. Murió en Londres el 25 de Febrero
de 1854, a los 66 años
0 comentarios:
Publicar un comentario