Educación en Valores: ensayo



Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Vicerrectorado de Extensión
Centro Educativo Nacional de Teología Superior Milenio
Diplomado en: Teología Función Pastoral

Módulo: VALORES


Facilitador: Mario Peraza              Estudiante: Elkaliz Flores
San José de Guanipa, 03 de Junio de 2016.


El tema de los valores ha cobrado gran vigencia en los últimos años dentro del campo educativo. Sin embargo, existe una enorme divergencia de criterios en cuanto a cuales son los valores que deben ser tomados en cuenta. Según la profesora Marjorie Vásquez Díaz: “Valor es todo aquello que favorece la plena realización del hombre como persona. Los valores influyen decisivamente en la existencia, son nuestra autodefinición como persona, ocupan el primer lugar en nuestro orden de prioridades, orientan nuestras decisiones y configuran lo mas íntimo de nuestro ser. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección por ejemplo, se considera un valor:





Decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social. También se considera, que los valores no son vivencias personales, si bien dependen de la conciencia valorativa del ser humano. Asimismo los valores, demandan un mínimo de disciplina. La norma que se ocupa de los valores se llama axiología. Las cuestiones axiológicas son las que impregnan la mayoría de las discusiones de nuestra vida cotidiana. 





Cuando entre los individuos comunes están en desacuerdo con los valores se pone en evidencia, el conformismo e individualismo egoísta, de cada ser humano porque el acto de valorar es algo muy individual, algo de lo cual nadie puede convencernos con argumentos. Porque los valores (en su mayoría) no se captan por la vía intelectual: nadie “entiende” la belleza, sino el que la siente. De tal manera los valores se captan por apreciación y no por comprensión. Por ende la práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad. Al vivir en sociedad, el hombre se maneja con leyes, costumbres, modas que influyen sobre él. Tras ellas subyacen valores que les confieren fundamento y poder.


El tiempo actual nos impone retos a diario: Inseguridad laboral, aumento en los niveles de stress, el bombardeo de información dirigida sin escrúpulos, exacerbando lo negativo, la ciencia y la tecnología sin conciencia, transformando al hombre en robot, la guerra como amenaza permanente, pero hay otros retos que nos impone vivir en esta controvertida, convulsionada década, algunos ignoran el propósito de sus vidas, lo desconocen, el desconocimiento debilita, porque hemos perdido la identidad, nos creemos psicólogos, médicos, artistas, imitamos a tal o cual predicador. Sin embargo estas etiquetas no sirven, solo identifican la falsa identidad. Rescatar los valores en nuestro ser, es una tarea que cada individuo debe proponerse en este período de crisis social.


Ante este mundo que cada día demanda mas conocimientos, tanto en el campo espiritual como el material, el individuo debe prepararse para enfrentar estos retos que lo desafían confrontan, cada ser humano viene de horizontes diferentes, por ello los padres juegan un papel primordial en la preparación formación, de ese ente humano, donde en ese contexto, donde se educa se propicie el desarrollo, la propia realización del ser humano. Es allí en el hogar donde especialmente la madre educa a ese ser social, cuando ella puede distinguir cuando el niño que esta formando tiene una necesidad que debe ser atendida, porque lo amerita y no atenderle a sus caprichos, así evita de hacer del `pequeño un tirano, ante el cual todo el mundo tenga que inclinarse.


Para propiciar el desarrollo, la propia realización del hombre, los padres deben ante todo dar ejemplos, no basta con predicar, pues el niño en sus primeros años y después el adolescente copian lo que ve en casa, allí se instituyen las conductas aprendidas, es allí también donde se establecen limites, la responsabilidad requiere limites. Todas las sociedades humanas tienen sus límites a las que casi siempre se le llaman leyes. Sin límites sociales las sociedades se autodestruirían. 


Si cada uno solo hace lo que a sus ojos es bueno, el resultado seria catastrófico. Cuando la mayoría de las personas se atienen a las leyes, es decir son ciudadanos responsables, la sociedad florece. Cuando una importante cantidad de individuos opta por transitar a través de sus propios caminos y vivir de manera irresponsable.


La sociedad sufre las consecuencias negativas de este prototipo de conducta Nuestra colectividad esta experimentando los resultados de este tipo de vida que tienen muchos jóvenes y adultos. Esto se revela en la cantidad de asesinatos, violaciones, robos y otros crímenes violentos que se cometen a diario. No solo el individuo es el que sufre por su comportamiento irresponsable, sino que a la larga la sociedad sufre también. En la familia, los padres tienen la responsabilidad de fijar las reglas, o los límites, y procurar que los niños, niñas, adolescente vivan de manera responsable dentro de esos límites. La idea de que los jóvenes se rebelan si los padres fijan los limites no es valedera. Es mas, las investigaciones indican que la mayoría de los jóvenes sienten que sus padres son razonables y pacientes


Con ellos la mayor parte del tiempo. Mas de la mitad admitieron: “cuando mis padres son estrictos, siento que tienen razón, aun cuando me enoje”. Lawrence Steinberg, profesor de sicología de la Universidad Temple, observo: “El motivo de la rebelión de los jóvenes no es la imposición de la autoridad, sino el uso arbitrario del poder, con poca explicación de las reglas, sin participar en la toma de decisiones”. El problema no es la autoridad paterna; el problema son los padres que expresan su autoridad de una manera dictatorial y poco afectuosa. Cuando los niños son pequeños se puede fijar reglas arbitrarias y rara vez las cuestione, pero con los jóvenes no se puede establecer reglamentos arbitrarios, frases por ejemplo, hazlo porque yo lo digo no funciona con los jóvenes. 


Semejantes métodos en su adolescencia les trae rebelión, conducta exacerbada, aunado a esto observamos mucha violencia en las escuelas, liceos, producto de esa conducta dictatorial aprendida en el entorno. Indico asimismo, el ser humano de acuerdo a su formación, desarrollo, en el contexto donde se formo, puede elegir conscientemente actitudes positivas de compromiso con el, sus semejantes demostrando sus valores en un hábitat de corrupción que destruye el individuo y poluciona el ambiente. En este sentido es pertinente resaltar que el poder de los valores en estos tiempos de crisis como la honradez, es una virtud importantísima que debemos modelar dentro del espíritu de trabajo donde cada individuo debe ajustar en su relación con otros, compañeros de clases, padres e hijos entre otros. 


En otras palabras la disertación constante entre la familia es uno de los elementos trascendentales que permiten al hombre contribuir al desarrollo de la sociedad, dado que si tenemos hogares sanos, tendremos naciones sanas. Dentro de este marco, acotaré que uno de los valores mas alto en una sociedad es el amor, este es una de las realidades mas profundas de la vida; hay que experimentarlo mas bien que analizarlo, antes de que lo podamos entender, dos cosas deben decirse en cuanto a la naturaleza del amor, es de un orden altamente moral: su fin no es tanto adquisitivo como autodonativo y autoentregante. No busca como apetito su satisfacción, sino es más bien una entrega. Una vez entendido esto, estamos listos para examinar el proceso de establecer e implementar las reglas para cada hijo en cada entorno familiar.


Un individuo, sin la adquisición de valores, no puede desarrollarse ni interactuar satisfactoriamente en una sociedad. Sin autoestima en si mismo carece de bases certeras para afrontar los retos que le presenta la vida a diario. Por consiguiente, podría ser una persona destinada al fracaso y desarrollo continuos. Nuestra vida transcurre entre logros y fracasos, y la autoestima es el valor que nos hace tener plena seguridad en nuestras capacidades, además, da la fortaleza necesaria para superar los momentos difíciles de nuestra vida, evitando caer en el pesimismo y el desánimo. Para que la autoestima sea realmente un valor, debemos tener un fundamento sólido sobre el cual queremos edificarla. Si solamente pensamos en ella como un producto del éxito


BIBLIOGRAFIA


Ética y Valores I. Ediciones Irfa, Caracas, Venezuela.
Ética Cristiana: Gerald Nyenhuis 1999. 
Los cinco lenguajes del amor: Gary Chapman. Miami, Florida. 33172.






1 comentarios:

  1. Excelente tema. sin embargo bastante controversial hoy en día, es bastante difícil que las personas tengan una alta estima por los valores.

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